Los que escuchaban a Pablo
Pablo se dirigía a todas las clases sociales. Si bien los corintios eran personas de condición social muy baja, y los nombres indicados en Rm 16 también los reenvía a una condición social humilde, Lucas a menudo afirma que Pablo ha estado en contacto con personas que pertenecen a clases más altas de la sociedad: Lidia, la comerciante de púrpura, pero también algunas mujeres de la alta sociedad en Tesalónica y en Berea (Hch 17, 4.12), como así también muchos asiarcas (Hch 19,31). Estos últimos están descriptos como amigos de Pablo. Es probable, por lo tanto, que sean fruto de su predicación. Hch 13,7 nos trae el ejemplo de Sergio Paulo, procónsul en Pafo.
El encuentro con el procónsul Festo y con el rey Agripa es interesante, porque Pablo nos muestra que se dirige a personajes por encima de la clase social. De frente a Festo que lo acusa de ser loco, Pablo responde haciendo un llamamiento al rey Agripa que cree en los profetas (Hch 26, 27), y concluye expresando el deseo que, antes o después, todos los oyentes se vuelvan semejantes a él, es decir, creyentes (Hch 26,29). Este pasaje de un discurso a un discurso misionero muestra no sólo la valentía de Pablo, sino también que la misión es siempre posible entre los hebreos.
Según 2 Ti 4,16-17, Pablo ha proclamado el Evangelio también durante su juicio romano: «En mi primera defensa nadie me asistió, antes bien todos me desampararon. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor me asistió y me dió fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles. Y fuí librado de la boca del león».
Estos contactos y las conversiones en estos ambientes permiten obtener apoyos políticos, pero también haber accedido a lugares suficientemente extendidos en donde encontrarse, y constituye una prueba del hecho que el Evangelio toca a todas las clases sociales. Sin embargo, en estos textos nada indica que Pablo tuviese una estrategia específica para estos ambientes.
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